Torres del Paine, entre neblina y un sol esquivo

El fin de semana recién pasado (sábado 13 y domingo 14, para ser preciso) con mi buen amigo Marcelo Gamboa (@djzwat en las RRSS) nos dirigimos desde Punta Arenas hacia Puerto Natales, con destino final, el Parque Nacional Torres del Paine. La verdad es que el clima se veía algo adverso para la fotografía, pero igual decidimos ir a ver qué se podía hacer. Desde Cerro Castillo ya se veía lo que nos deparaba para el día, nubosidad baja, a los 200 msnm. aunque al llegar a la Portería Laguna Amarga, algo se veía entre las nubes…

Después de haber ingresado a la Portería Laguna Amarga, lugar en el que pagamos el ingreso al parque y donde nos dieron la bienvenida, empezamos a adentrarnos en la ruta del parque, pero sin posibilidad alguna de ver el conjunto montañoso que componen los cuernos y torres del paine

Al avanzar al interior del parque el panorama no cambiaba, así que decidimos emprender rumbo hacía Puerto Natales, saliendo por Portería Serrano. en el camino fuimos viendo que algo de nieve que había caído durante la noche anterior y los arboles mantenían el manto blanco entre sus ramas y hojas…

A medida que fuimos emprendiendo rumbo, la noche fue cayendo, así que decidimos parar a hacer algunas fotos nocturnas en la Silla del Diablo, en el sector de Cueva del Milodón. La luna estaba a un par de días de estar en su fase completa, por tal no se divisaban mucho las estrellas, solo aquellas más lumínicas, pero algo se pudo hacer…

Con esto daba por cerrada la excursión del fin de semana, sin grandes resultados pero logrando el objetivo de desconectarse por un momento y respirar aire libre. Pero habíamos quedado con «la bala pasada» y nos planificamos para volver al parque al otro día.

 

Dormimos en Puerto Natales, en unas cabañas muy cómodas y con buena ubicación (si quieren el dato, escríbanme).  Alrededor de las 12:00 hrs del domingo salimos rumbo al parque. A la altura del aeropuerto se dejó ver el majestuoso e imponente Paine Grande con sus mas de 3000 msnm. así que fuimos con nuestra mochila y equipos cargados de ilusiones. El clima estaba tan variable, que al llegar al mirador del lago porteño, no se veía nada, solo nubes y neblina, momento en el que nuevamente se bajó la moral, pero decidimos ir a probar suerte y esperar que la constancia nos premiara.

Volvimos a ingresar al parque, pero esta vez por la Porteria Serrano, y nos llevamos una sorpresa, ya que supuestamente la entrada sirve para ingresar durante 3 días, pero ojo, según la guardaparque que nos atendió, esta debe ser validada con un timbre, cosa que no mencionó el guarparque de Laguna Amarga el día anterior. Pero en Serrano solo nos hicieron la salvedad y nos dejaron continuar nuestro camino.

Tomamos la ruta para ir hacia el Lago Grey, ya que todavía no se veía nada, aparte de los caballos que disfrutaban de su libertad y de la baja temporada, e íbamos por unas fotos de témpanos en la orilla del lago, pero de la nada, al cruzar el puente del rio grey se empieza a disipar la neblina y…

Después de esto, nos comió la ansiedad, y en vez de seguir nuestro camino hacía Lago Grey volvimos y nos dirigimos hacia el sector de Camping Pehoe, ya que se empezaba a disipar la neblina, pero las montañas y sus valles mantenían nubosidad estable, por lo tanto aun se mantenía la incertidumbre de si lograríamos ver más, y a la altura del mirador del Salto Grande, tal como se abre un telón de un teatro al empezar la función, comenzaría el espectáculo entre niebla y sol esquivo.

Con esto ya nos dábamos por pagados, pero el camino seguía así que decidimos ir por más, y entre el mirador de las Lagunas Mellizas paramos por un par de fotos más, ya que es paisaje cambiaba y se empezaban a ver otras caras de los Cuernos del Paine

Seguimos avanzando por la ruta hasta llegar al mirador del Lago Nordenskjöld, lugar en el que estuvimos detenido un buen rato, ya que debido a la altura en la que se encuentra este mirador, era posible ver el conjunto montañoso del paine, casi en su totalidad.

La verdad, es que con lo que habíamos visto, ya nos dábamos por pagados, habíamos ido por nada, solo a tantear y nos estábamos llevando un tremendo premio. Pero «nada hacía presagiar» que el espectáculo continuaría. Nos dirigimos hacia la portería de Laguna Amarga, ya preparando el retorno hacia Puerto Natales, y lo mejor estaba por venir. En la denominada «serpiente» de la ruta en la bajada antes de llegar a la portería, hay una pequeña terraza donde se pueden apreciar las Torres del Paine en su plenitud

Y para coronar un gran fin de semana, decidimos terminar el día en Cascada Paine, lugar en el que esperamos el atardecer a la espera de algún estallido de colores. Aproveché que tenía un par de filtros ND para mi nikon 24-70 y para mi Irix 15mm, así que empecé a jugar con largas exposiciones y el resultado fue el siguiente:

Ahora si, ya en el ocaso del día, hicimos la última parada en Laguna Amarga y realice algunas tomas, algo dramáticas, tal como lo fue este fin de semana. Espero que les haya gustado este post y que hayan disfrutado de las fotografías tanto como yo disfrute de este viaje. Un abrazo y se vienen nuevas aventuras.

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